Relatos - Guantánamo sentimental
Los recuerdos amargos perduran aún,
fotografÃas sepia de angustia vital,
cuando tu no vivÃas en el mundo cruel,
y soñaba despierto que existÃas.
El aire del exterior que olÃa tan rancio,
la absurda hostilidad de las gentes,
cerrojos de mi inocencia,
aislado por la vulgaridad.
Con las venas de miedo negro,
mezclado con pompas verdes,
miraba por mi ventana buscando un corazón,
con la cara de pena de una fiera presa.
Sin fuerzas para llorar, sin entender,
observaba un mundo en decadencia,
donde las mentiras eran verdades,
no ser estaba bien visto y se compraban conciencias.
Aquel 25 trajiste júbilo y bienestar,
con tu aire de fresca, con tu toque de jazmÃn,
con esa nariz tan perfecta reflejo de tu interior,
con la bondad siempre por bandera.
Disfrazada de mosca muerta,
tatuada de amistad,
tendiste tu mano al ciego
y puede ser que sea tuerto.
Me enseñaste la senda que no podÃa encontrar,
recorrà sin pensarlo tu rastro de margaritas.
Adentrándome en tu alma vi la cara del amor,
del respeto a la persona, de la buena voluntad.
Si tu eres posible ¿por qué no puede haber más?
Me devolviste la esperanza, la fe en la buena fe.
Que pocos y repartidos podemos cambiar el mundo,
mirar con ojos sinceros, sonreÃr al personal.
Desterrar la soledad, hablar a los corazones,
Guantánamo para los cutres, que no nos peguen su tizna,
que juntos tu y yo podemos retar al mar y a los vientos,
limpiemos nuestro universo, protejamos la integridad.
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