Relatos - Espiral de confusión II
Espiral de confusión II
08.00 AM
Marcos esperaba sentado en la mesa de la cocina a que su mujer terminara de preparar el café. El silencio reinaba siempre en aquella casa. El amor se terminó aquella lejana noche de Mayo y con el se llevó las conversaciones. Una televisión permanecÃa encendida desde entonces ocupando el vacÃo que cupido dejó, y ahora que se encontraban cómodos entre diálogos hertzianos, todo estaba perdido.
- Anoche vi una cosa muy extraña - comentó marcos.
- ¿Si? - contestó ella sin ningún interés.
- Unos chicos se pelearon y creo que uno de ellos acabó muy mal.
- ¿No me digas? - preguntó sin pretender recibir contestación, con la mirada perdida en sus propios pensamientos que hablaban de desilusión, aburrimiento y tristeza.
- LLamé a la policÃa, porque el chico que te digo, estuvo un buen rato tirado en el suelo, creà que estaba muerto. Quité la vista un momento para marcar y cuando volvà a mirar ya no estaba, ¿no te parece raro?
- No sé. Si tu lo dices.
- Da igual.- Marcos bajó la cabeza. Lo más emocionante que le habÃa pasado en meses, y para su mujer era como si estuviera hablando de la cotización bursátil. En momentos como éste era tremendamente desgraciado. Ya no habÃa conexión con ella, el cordón umbilical sentimental que les unÃa se habÃa roto, la complicidad se transformó en hipocresÃa de cara a la galerÃa de amigos y familiares, pero cuando estaban solos, en la intimidad de su propio hogar, eran dos extraños.
- Tómate el café y date prisa que llegas tarde a trabajar.
Y asÃ, cada uno en su propio mundo no fueron capaces de oir la señal que el burlón destino, en forma de noticia televisiva les envió, y como el que no ve el stop de un cruce, se precipitaban hacia el desastre, sin ni siquiera intuir el fatal desenlace.
Un hombre sin identidad, ha sido encontrado esta mañana muerto en Daganzo con evidentes signos de violencia. La policÃa investiga la causa, pero la hipótesis que más se baraja es el ajuste de cuentas. Según fuentes policiales….
11.45 AM
Maika consiguió abrir los ojos pegados de somnolencia, y lejos de diferenciar que parte de los recuerdos de la noche anterior, pertenecÃa al mundo de los sueños, se encontraba sumida en la confusión, convenciéndose asà misma de que todo habÃa sido una pesadilla. El denso olor a tabaco, los restos de cocaÃna sobre una caja de CD y la ropa tirada por la habitación, hicieron que se diera de bruces con la realidad.
- Madre mÃa la que se lió ayer - pensó recogiendo su pelo con las dos manos, como si con este gesto pudiera despejar un poco su mente, o aliviar el dolor de cabeza debido a la resaca.
Miró con pena el vacÃo que Daniel dejó en la cama al irse, después el color azul del móvil indicando que tenÃa un mensaje nuevo llamó su atención, era de Luis - Baja al parque en cuánto te despiertes. Un beso.
- Hola Luis.
Luis fue a su encuentro y quiso besarla en la boca, ella retiró la cara con amabilidad y rubor.
- Hoy no, por favor.
- Joder tÃa, - dijo luis- cómo se le va la pinza a tu novio. Nos ha metido en un buen jaleo a todos.
- ¿Crees que está muerto?
- No es que yo lo crea, es que ha salido en las noticias.
- ¡Madre mÃa!, ¿Que vamos a hacer ahora? ¡Dios mÃo!, ¡pobre Daniel!. Tienes que ayudarle Luis, por favor. hazlo por mi - dijo llorando y se abrazó a él.
- TranquilÃzate. Dani es mi mejor amigo, darÃa mi vida por él, no voy a dejarle en la estacada. He estado haciendo unas llamadas. Con Pedro y Raúl no hay problema, no van a abrir la boca, me ha costado más convencer a Marta, ya sabes como es, no me ha quedado más remedio que amenazarla.
- ¿Y tu padre?¿no podrÃas hablar con él?.
El padre de Luis era un importante empresario del sector editorial. Luis era hijo único, y si algo le sobraba era dinero e influencias. Se supo con la vida resuelta a tan temprana edad que su único éxito académico era el graduado escolar comprado por su padre. Más tarde encabezarÃa el grupo de inútiles en plantilla de la empresa familiar, con rimbombantes tÃtulos en las tarjetas de visita, máscaras semánticas de su valÃa. Aquello era suficiente para llamar la atención de Maika, que siempre gustó de apreciar una vida de lujos, fiestas, chalets con piscina y por supuesto, cocaÃna para calmar su no adicción a una sustancia que tenÃa controlada y dejarÃa cuando se lo propusiese, pesé a que nunca era el momento.
- No quiero meter a mi padre en esto. Sus abogados no pueden hacer nada por Daniel, tu y yo sabemos que es culpable, como mucho conseguirÃan una reducción en la pena, es tarde para eso, hay que tomar medidas más drásticas.
- ¿A qué te refieres?, me estás asustando.
- Desde el momento que no fuimos a denunciar lo sucedido somos cómplices de Daniel, ¿eso lo entiendes, verdad?
- Si- respondió Maika con el miedo en el rostro.
- Si la policÃa no tiene testigos, no nos van a relacionar con ese tipo, no tenemos ningún vÃnculo con él, ni siquiera sabemos como se llama.
- ¿Entonces? No hay problema, si ya has convencido a Marta, solo hay que dejar que el tiempo pase.
- Veras, hay un problema. Cuando he hablado con Pedro, me ha dicho que vio a un hombre mirando por la ventana de una de las casas.
- A lo mejor no vio nada - replicó Maika temerosa de las intenciones de Daniel.
- A lo mejor si vio algo. No podemos arriesgarnos. - La frÃa expresión de Luis heló la sangre de Maika y un escalofrÃo recorrió su cuerpo erizando cada vello de su piel.
- Necesito un tiro - ¿Te queda algo?
- Vamos a mi coche, tengo un poco. - respondió Luis.
Maika cerró la puerta del lujoso deportivo. Luis empezó a lamer su cuello mientras su mano subÃa desde la rodilla a la entrepierna por debajo de la falda.
- Para, para - dijo Maika mientras detenÃa el avance de la mano exploradora.- Hoy no tengo ganas, de verdad, no se como puedes, en un momento asÃ.
- ¿Quieres esa raya o no? - dijo desafiante Luis
Tras un segundo de reflexión, la mano de Maika se desprendió de la tensión y por fin luis llegó a su ansiado objetivo.
- Pero solo un momento, ¿vale? - le rogó Maika mientras separaba delicadamente las piernas.
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